Antes: cómo se abre una puerta que no es tuya
Para juzgar tu cerradura hay que saber contra qué la juzgas. Hay cuatro formas habituales de superar un bombín, y ninguna implica reventar la puerta a patadas.
- Bumping. Una llave limada al máximo se introduce y se golpea con un mazo pequeño. Los pitones saltan y el cilindro gira. Menos de un minuto y sin dejar marcas visibles.
- Ganzuado. Manipulación de los pitones uno a uno con dos herramientas finas. Requiere práctica, pero un cilindro básico cae rápido.
- Taladro. Se perfora el cilindro a la altura de la línea de corte para destruir los pitones. Ruidoso, pero eficaz en cilindros sin protección.
- Extracción. Se atornilla un tirafondos en la boca de la llave y se arranca el cilindro entero con unas tenazas. Es el más brutal, el más rápido y el más frecuente en España.
El detalle que importa: el bumping y el ganzuado no dejan señales de fuerza. Y sin señales de fuerza, algunas compañías de seguros se resisten a cubrir el robo. Ese es un riesgo económico añadido al riesgo obvio.
Señal 1: el cilindro sobresale del escudo
Sal al rellano y mira la boca de la llave de perfil. ¿Cuánto sobresale el cilindro respecto al escudo o a la chapa de la puerta?
Si sobresale más de tres milímetros, tienes un problema. Ese saliente es exactamente lo que se necesita para agarrarlo con unas tenazas o para atornillar un tirafondos y tirar. Un cilindro bien medido queda a ras o incluso ligeramente hundido.
Es un fallo de instalación muy común, y suele venir de haber comprado el bombín en una gran superficie por medida aproximada. La medida de un cilindro no es «unos 70»: es exactamente cuántos milímetros hay a cada lado del tornillo central.
Señal 2: tu llave es plana y dentada por un solo lado
Mira tu llave. Si es una chapa plana con dientes en un solo borde, sin fresados laterales ni puntos, estás ante tecnología de hace varias décadas. Son las más fáciles de ganzuar, las más vulnerables al bumping y las que copia cualquiera en cualquier sitio sin preguntar nada.
Las llaves de cilindros modernos son reversibles (entran de las dos formas), tienen perfil con fresados laterales o puntos taladrados, y suelen llevar el nombre del fabricante y un código grabado.
Señal 3: no tienes tarjeta de propiedad
Los cilindros de seguridad se venden con una tarjeta que acredita que eres el titular. Sin ella, el fabricante no autoriza copias. Con ella, controlas exactamente cuántas llaves existen.
Si nunca has visto esa tarjeta, tu llave se puede copiar en cualquier parte. Piensa en cuánta gente ha tenido tu llave en la mano a lo largo de los años: inquilinos anteriores, obreros, la persona que cuidó a tu madre, el amigo que se quedó una semana. Ninguno tenía mala intención, y aun así no sabes cuántas copias hay.
Señal 4: el escudo gira con la mano o es de chapa fina
El escudo es la pieza metálica que rodea la entrada de la llave. Su trabajo es impedir que se agarre el cilindro. Prueba a moverlo con los dedos: si baila, si gira o si es una chapita fina de aspecto decorativo, no está protegiendo nada.
El escudo importa tanto como el bombín
Nos encontramos con esto constantemente: cilindros de doscientos euros montados detrás de un escudo de tres. Es tirar el dinero. Un escudo de seguridad es de acero, va anclado desde el interior de la puerta y gira en falso para que no se pueda agarrar. Cuando montamos un cilindro de alta seguridad, el escudo va siempre incluido, no como extra.
Señal 5: la cerradura tiene más de veinte años
Una cerradura de los años ochenta o noventa puede funcionar perfectamente y no ser nada segura. Son cosas distintas. El desgaste mecánico se nota; la obsolescencia frente a técnicas modernas, no.
En Benidorm esto afecta a una parte enorme del parque de vivienda: los bloques de Foietes, Colonia Madrid y buena parte del Rincón de Loix montan todavía cilindros de perfil antiguo que nadie ha tocado desde la entrega de llaves.
Señal 6: hay arañazos que no recuerdas
Esta es la más inquietante y la que menos gente mira. Acércate a la boca de la llave con la linterna del móvil. ¿Ves arañazos concéntricos alrededor de la entrada? ¿Marcas de rozadura en el escudo, como si algo metálico hubiera resbalado?
Un intento de manipulación deja rastro. Si aparecen marcas nuevas, especialmente si además notas que la llave entra distinta o que el giro va más áspero de lo habitual, no lo dejes pasar. Un cilindro que ha recibido un intento queda dañado por dentro y falla semanas después, casi siempre en el peor momento.
Qué hacer si has marcado tres o más
Con tres señales o más, tu puerta está por debajo del estándar razonable. La buena noticia es que arreglarlo no significa cambiar la puerta.
- Cambia el cilindro por uno certificado. Busca grado 5 o 6 de la norma UNE-EN 1303, con protección antibumping, antitaladro y antiextracción, y llave patentada con tarjeta.
- Monta un escudo de seguridad de acero. No es opcional.
- Que lo midan bien para que no sobresalga.
- Si el marco es de madera y cede, plantéate reforzar el cerco. Ahí la chapa de la hoja no ayuda.
El coste realista de los tres primeros puntos está entre 120 y 220 € instalado. Lo tienes desarrollado en cerraduras antibumping y alta seguridad, y si además tu puerta necesita estructura, en puertas acorazadas y blindadas.
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